Sobre mi experiencia con la lectura y su punto de inflexión en 2025

Parece que ya dejamos atrás el 2025, el año viejo; sin embargo, a un mes de haber iniciado el 2026 me animó la idea de contar mi experiencia con la lectura y compartir los libros que me acompañaron el año pasado.

Considerándome una lectora voraz, el 2025 fue un año mucho más tranquilo en cuanto a lectura; creo que mi relación con ella estuvo fuertemente mediada por un cambio general de actitud frente a mi existencia y mi lugar en el mundo y que resumo, en palabras gruesas y metafóricas, como un “desmontaje de un personaje principal”, un personaje basado en la productividad excesiva -en el hacer y en el desarrollo profesional- así como en la acumulación insaciable de conocimiento conceptual-teórico. Este desmontaje trajo también una sensación de saciación lectora que venía ya de algunos años atrás y que se manifestó marcando paulatinamente cierta distancia con los textos teóricos de estudios culturales y de marxismo que solía leer y con un acercamiento, más bien gradual, a temas más diversos y a ciertos géneros literarios.

El 2025 fue un punto de inflexión en el que las pocas ganas de leer fueron apoderándose de mí. Aun cuando gran parte de mi identidad se ha construido alrededor de esta actividad sentí cierta desmotivación y comencé a dudar si realmente tenía algún sentido seguir haciéndolo.

Pensando en no abandonar un “hábito cultural” creado desde mis 14 años tomé la decisión de explorar formas alternativas de relacionarme con la lectura. Limité los textos académicos y teóricos a lo estrictamente necesario para el trabajo de consultoría que hice a lo largo del año, me cuestioné y rompí la regla -creada por no sé quién- de leer un mínimo de páginas diarias y de libros al mes y al año, me abrí a leer y a comprar libros de otros géneros literarios como la crónica, la poesía y los aforismos y me concedí la oportunidad de acercarme a temáticas diversas desde miradas no academicistas ni cientificistas.

Aprendí a establecer una relación más azarosa con los libros pues escogía de manera fortuita una o dos páginas para leer, a veces, ni siquiera páginas enteras tan solo párrafos o fragmentos. Y dado que varias de las lecturas que escogí no me pedían mantener el hilo de una historia y el desarrollo de los personajes, como lo exigen cierto tipo de géneros, aprendí también a sostener un vínculo más de corto plazo con la lectura.

A través de esta indagación comprendí que leer estaba significando sentir presión, presión por sostener un libro hasta su página final o por leer un mínimo de páginas para sentir que avanzaba y le cumplía a mi «yo intelectual». Me di cuenta que siempre había una expectativa de por medio cuando leía – ¿Esta vez sí lograré por lo menos leer un libro por mes? ¿cómo puedo considerarme una buena lectora si no logro terminar de leer un libro completo? ¿esto que leo sí va a aportar algo en lo que estoy haciendo? ¿y si dejo de leer teoría cómo voy a comprender el mundo y su “realidad”? Todo esto estaba presente, revoloteando incansablemente en mi cabeza, aun cuando atravesaba por momentos de mi vida en donde no tenía una mayor capacidad de atención o de concentración, de agotamiento físico y de muy poco tiempo libre.

Detenerme y comprender esto representó la posibilidad de elaborar un vínculo diferente con la lectura. Despojarme de ciertas reglas y formalismos hizo que mi vínculo con ella se mantuviera y no la abandonara del todo. El ritmo lector estuvo marcado más por el sentido de profundidad y conmoción que se apoderaba de mí al pasar lentamente por cada hoja o fragmento que por la voracidad de la acumulación de información. Dejé de pensar si leer cierto libro o texto tendría alguna utilidad para mi profesión o para el trabajo o si tendría algo de “malo” no poder responder con un argumento conceptual incisivo en una situación cualquiera. Aprendí a generar un vínculo más sereno, más nutritivo, menos intelectual y funcional al leer.

Con esta experiencia en el 2025 descubrí que leer es una actividad vital y esencial para mí – mucho más allá que un “hábito cultural”. Leyendo puedo entrar en un interludio en el que se rompe la linealidad de la rutina diaria, al menos por un instante; encontrar un intermedio en el día, de duración a veces imprevista, para entrar en el mundo de quien se animó a escribir algo y ver a través de su imaginación. Para encontrar este sentido de la lectura y no alejarme de ella fue necesario despojarla de tanta “arandela”, regla o pretensión y hallar una forma de acercamiento más simple y de menos culto, sentirla más natural -así como se siente la respiración. Al final de cuentas, el “desmontaje de aquel personaje principal” significa dejar de sofocarme tanto con esa identificación de «ser intelectual», de “querer saber más”, de “poder argumentar”.

Ahora sí, comparto cuáles fueron mis lecturas y libros-compañía en 2025 con algunos comentarios que los describen de manera muy general y siempre en relación con mi experiencia al leerlos, es decir, los comentarios que hago no son reseñas que para evaluarlos, ni para analizarlos a partir de su estilo o de su mérito.

Del llano llano de Alfredo Molano

Edición 2024, editorial Aguilar.

Crónica periodística, relatos y testimonios.

Cuatro relatos, dos testimonios y un corto epílogo componen el libro en el que Molano narra, a partir de historias orales recolectadas, la transformación de las costumbres de la vida rural y campesina en los llanos colombianos por la llegada de las petroleras, teniendo de trasfondo el periodo de La Violencia en los años cincuenta que atravesó, al igual que el «desarrollo» que llegó con las petroleras, la cotidianidad de llaneros y llaneras en Arauca y Casanare.

Molano habla de historias protagonizadas por caballos, ríos, reses, cielos y seres humanos comunes y corrientes, gente humilde de las sabanas llaneras con vidas marcadas por los trajines de largas correrías por el Orinoco colombiano y venezolano en busca de trabajo, de amor y de mejores oportunidades; historias de seres anónimos con intersticios de alegrías y penas, de sufrimientos y profundas esperanzas.

Este libro me hizo pensar en lo interesante que resulta la escritura de Molano como medio para acercarse sutilmente a la historia colombiana; a través de su forma de “ver” el campo y su sensibilidad se puede comprender la contradictoria existencia humana, atravesada por la injusticia y la desigualdad.

La piedra de la locura de Benjamin Labatut

2da edición 2021, editorial Anagrama.

Ensayo.

Dos ensayos cortos en los que Labatut reflexiona sobre la crisis de la experiencia humana contemporánea a partir del colapso de la razón y de la ciencia moderna como paradigma de comprensión del mundo, la locura y el caos como caminos y formas en la vida actual y que terminan por reflejar una pérdida la noción de orden y una tensión entre la alucinación y la realidad. Las interpretaciones que hace Labatut son profundas y sencillas de leer, las hace a partir de diálogos que establece con cuatro referentes culturales: el cuadro del Bosco, la literatura del estadounidense H. P. Lovecraft, el matemático alemán David Hilbert y el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick.

Este corto y pequeño libro fue una bocanada de aire fresco, llegó a mí justo cuando se había profundizado el cansancio y el hastío por la lectura.

Yoga de Emmanuel Carrère

1ra edición 2021, editorial Anagrama.

Novela.

Yoga llegó a mí en abril gracias al algoritmo de Instagram. Antes de comprarlo rondó por mi mente durante varios días una pregunta – ¿seré «capaz» de leerlo hasta el final? -. Me había prometido no intentar leer novelas porque las últimas dos las había abandonado a mitad de camino y pensar en eso hacía que creciera en mí cierto sentimiento de frustración. Finalmente, tomé la decisión y lo compré. Después de casi tres meses lo terminé, en medio de viajes permanentes, entregas express de productos de consultoría y de los primeros ataques de ansiedad que tenido en toda mi vida.

Hubo varias razones por las cuales pude sostener su la lectura completa durante esos meses y terminarlo. La novela de Carrère acompañó los primeros tres meses de la formación de yoga que hice el año pasado, las experiencias con la práctica física (hatha), de pranayama y meditativa que narraba el autor terminaban siendo un espejo de las mías. Uno hace yoga en medio las turbulencias de la vida (depresiones, tristezas, decepciones, agobios, alegrías, agitaciones…) y de eso precisamente se trata la novela: cómo un hombre sumido en una profunda depresión, con tendencias suicidas y que atravesando el fin de su matrimonio, transita por su existencia intentando ser consciente de esta, aun con todo el dolor que le habita y que ve también en quienes lo rodean.

El libro trae un sinnúmero de definiciones de la meditación, elaboradas por Carrère a partir de sus experiencias con esta práctica, también de referencias a los Yoga-sutras de Patanjali. Es un muy buen libro si se quiere ver a través de los ojos de un ser humano «común y corriente» practicante de yoga.

El árbol del yoga de B.K.S Iyengar

Edición 2000, editorial Kairos.

Filosofía oriental.

Este fue un libro prestado por una compañera justo en el momento en que iniciaba mi formación de yoga en Om Kutir Yoga, un entrenamiento para la auto práctica. Me ayudó mucho a tener una mirada panorámica de una filosofía oriental que tiene muchas ramas, caminos y métodos y que conforma todo un sistema de pensamiento y de experiencia del ser. En el Árbol del yoga Iyengar -fundador del yoga iyengar- aborda lo esencial para aproximarse a esta práctica sin confusiones. Es un libro ideal para entrarle al yoga como práctica integral, aprender sus bases filosóficas y cómo estas se integran y encarnan, poco a poco, en la vida personal y cotidiana.

Practicar yoga es por tanto unir el cuerpo con la mente. Para la persona cultivada es también unir la mente con la inteligencia, y para la persona aún más cultivada es unir el cuerpo, la mente y la inteligencia con lo profundo del alma.

B.K.S Iyengar

Aquí encuentras una versión en español disponible para descarga.

Yoga Sutras de Patanjali

Material de estudio del Sadhana Yoga Training 2025

Aforismos. Filosofía oriental.

Los Yoga Sutras hacen parte de las escrituras antiguas y tradicionales más conocidas y estudiadas en el yoga. Más que conceptos, estos aforismos -escritos originalmente en sánscrito- recuerdan que el yoga no se reduce solo a posturas o a su parte física sino que es una guía viva para el día a día.

Samâdhi Pada y Sadhâna Pada, los capítulos 1 y 2 que compartimos en la formación, hablan sobre la naturaleza de la mente, las causas del sufrimiento, las bondades de la práctica espiritual y los diferentes niveles (interior, exterior y espiritual) que hay en la práctica de yoga.

Los sutras continúan acompañándome, los repaso de vez en cuando y me gusta escucharlos recitados en las mañanas; me invitan a mirarme hacia adentro, a reflexionar sobre algunos comportamientos, a encontrar claridad en mi accionar cuando todo se nubla y me recuerdan el sentido y el lugar que ocupa el yoga en mi vida.

Comparto el enlace de los Yoga Sutras recitados, escucharlos lleva a otro nivel experiencia sensorial.
Colección 2025 de poesía contemporánea de la editorial Voraz

Edición 2025.

Poesía contemporánea.

Una ballena es un país de Isabel Zapata contiene 26 poemas que leí azarosamente y que siempre me me llevaban a reflexionar acerca de la grandeza de la naturaleza y de lo artificial que resulta ser esa división entre ser humano/naturaleza o naturaleza/cultura. La autora «habla» desde diferentes seres vivos -ballenas, ratas, pulpos, caballos, líquenes…- llamando la atención, sutilmente, sobre la humanidad y nuestra capacidad de amar.

Un montón de piedras de Yessica Chiquillo es un libro que me hizo sentir en carne propia -a través de la experiencia de la autora- la incertidumbre y el caos que se generan al habitar el mundo contemporáneo y cómo, en medio de estos sentimientos, se encuentra belleza, luz, inspiración y claridad en paisajes de ríos, de páramos, de volcanes… en piedras que resultan ser poemas.

Con Un montón de escritura para nada de Sara Uribe me confronté todo el tiempo. No es fácil para una persona cuyo ojo está «educado» en la herencia maldita de la academia del uso de márgenes, el justificado de textos, de las citas como notas al pie de página y del uso de signos de puntuación clásicos, enfrentarse a la manera como está dispuesto y construído el texto y que rompe con todas esas reglas rígidas de la academia. Leer a Sara me llevaba siempre a pensar en mis amigos/as artistas y en lo complejo que es querer vivir del arte. La experiencia de Sara pone de manifiesto la rabia, la frustración, el desconcierto que producen hacer del arte un trabajo que resulta no ser siempre valorado, ni retribuido económicamente de manera justa.

El plus de esta colección es el hermoso e impecable diseño editorial que hizo Voraz; las texturas, los colores, las ilustraciones, el diagramado enamoran e invitan todo el tiempo a habitar los libros.

*Nota: quisiera poder compartir de manera generosa mi experiencia con estos tres libros pero hablar de poesía -más aún contemporánea- me genera algo de ansiedad, es uno de los géneros literarios que menos he explorado y pienso que nada -o muy poco- de lo que cuente hará honor a la riqueza afectiva y a la potencia artística de estas tres mujeres poetas.

Todo sobre el amor de bell hooks

Décima reimpresión 2025, editorial Paidós.

Ensayo.

Este libro llegó para hacer del fin de año 2025 una grata experiencia envuelta entre pensamientos y frases profundamente inspiradoras sobre el acto de amar. El amor de pareja, el amor a la familia, el amor a los amigos, el amor a dios, el amor a la comunidad se vuelven escenarios de reflexión para hooks, llevándola a definir el amor -de una manera demasiado virtuosa y sensata- como un acto político, ético y espiritual que requiere de una alta dosis de consciencia y de atención plena a la acción.

Había leído a otros textos de hooks y pensé que este sería un libro con reflexiones feministas sobre el amor, pero no. El libro contiene algunas reflexiones puntuales e incisivas sobre cómo el movimiento feminista ha impactado positivamente las relaciones entre hombres y mujeres; pero, desde mi punto de vista, en Todo sobre el amor prevalece una exploración mucho más amplia y rica en la que hooks reflexiona sobre el amor, no solo como feminista negra, también como creyente en dios y cercana al budismo. Tal vez esto es lo que le permite cuestionar y transitar por las fijaciones que las miradas teóricas suele hacer y encontrar una mirada menos dualista del amor.

Cada vez que avanzaba en el libro pensaba en lo poderoso que puede ser estudiarlo en la actualidad, una época en donde las elaboraciones reduccionistas y simplistas que circulan por redes sociales sobre el amor predominan y moldean comportamientos de adolescentes, jóvenes y adultos.

Hice una lista de reproducción que llamé «Dar sonidos al amor», con canciones que amplifican el sentido que el libro de hooks da al amor: