En 2024, el Grupo de Música de la Dirección de Artes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes nos convocó para acompañar la fase inicial de formulación de los planes departamentales de música de Cauca, Chocó y Guainía.
Al final del proceso entregamos al Ministerio de las Culturas un documento de prediagnóstico por departamento que ofreció una descripción general e inicial, con perspectiva crítica, del campo musical en cada territorio. Cada uno de estos documentos consolidó una información que contenía antecedentes políticos y normativos, un análisis multiactor, una aproximación a las prácticas musicales y sonoras y una caracterización por dimensiones del ecosistema artístico de la música.
El acompañamiento estuvo marcado por las limitaciones de la acción estatal centralizada, los desafíos geográficos y organizativos de los territorios, y la desconfianza de algunos gestores musicales frente a procesos de planeación definidos desde el nivel nacional.
Con el propósito de aportar a la discusión sobre la participación en políticas culturales, propusimos al Grupo de Música del Ministerio socializar los productos y hallazgos con los agentes musicales de cada departamento. Sin embargo, esto no fue posible por los tiempos de contratación del equipo.
Por esta razón, este escrito comparte los principales hallazgos y recomendaciones de la asesoría al Grupo de Música, con el fin de apoyar a los actores musicales en su incidencia en políticas públicas culturales y a las instituciones responsables de planear e implementar programas y proyectos musicales en estos territorios.
Principales hallazgos y recomendaciones para la formulación, implementación y evaluación participativa de políticas públicas musicales a nivel territorial
Al revisar los planes departamentales de música (PDM) diseñados en el país, identificamos que su elaboración responde a un modelo tradicional de formulación de políticas públicas, adoptado también por el sector cultural y artístico. Este enfoque, de base positivista, privilegia una planificación centralizada y se desarrolla mediante pasos lógicos y secuenciales, principalmente desde las instituciones nacionales.
Este enfoque suele producir análisis lineales de las realidades socioculturales, omitir conflictos y tensiones entre actores, y describir de forma aislada las acciones del Estado, la academia, el sector productivo y la sociedad civil, sin reflejar sus dinámicas de interacción. De este modo, lo que se obtiene en un primer momento de la formulación de un plan o política son diagnósticos mayormente descriptivos y sin análisis crítico, llevando a identificar problemas públicos que no necesariamente corresponden con la realidad que la política pública intenta mejorar.
Por otro lado, los documentos finales de los PDM organizan la información de forma lineal, siguiendo la lógica secuencial de la formulación. Suelen incluir metodología, diagnóstico, árbol de problemas, descripción de músicas y sonidos del departamento, compendio normativo, objetivos, ejes estratégicos y acciones. En general, tienen entre 40 y 80 páginas y consolidan estos componentes como contenido final.
Aunque estos apartados son necesarios para comprender la formulación de cada PDM, su presentación resulta poco atractiva y dificulta que la ciudadanía y los actores del ecosistema musical comprendan integralmente la realidad cultural-artística y se apropien del plan sectorial.
Recomendación 1: Dadas las realidades de Cauca, Chocó y Guainía —marcadas por abandono estatal, baja inversión social y cultural, y presencia mayoritaria de comunidades étnicas—, la formulación de los PDM debe superar el modelo tradicional y positivista, incorporando enfoques territoriales y participativos. Para ello, conviene reconocer e integrar los ejercicios locales de planeación y caracterización realizados por agentes musicales y procesos culturales, complementándolos con entrevistas y grupos focales que profundicen la información documental y permitan definir problemáticas más cercanas a cada territorio. Cuando no existan estudios previos y haya recursos suficientes, se recomienda realizar diagnósticos participativos en los que los actores musicales identifiquen sus problemas, necesidades, recursos y oportunidades para el desarrollo musical departamental.
Recomendación 2: Aunque la organización lineal de los PDM aporta rigurosidad, en el campo cultural y artístico es necesario innovar la presentación de resultados. Para ello, conviene dar mayor lugar a voces y testimonios de actores musicales e institucionales sobre problemáticas, necesidades y retos del sector, así como explorar formatos creativos —decálogos, manifiestos u otras narrativas— para comunicar los conceptos y el horizonte de sentido de cada PDM.
El proceso inicial de formulación de los PDM en los tres departamentos evidenció una problemática estructural del ámbito cultural: la baja calidad, insuficiencia y sesgo de los datos disponibles, lo que limita su uso para realizar inferencias sólidas. También identificamos registros autónomos de actores culturales y musicales impulsados por agentes privados, construidos con variables no comparables con los sistemas nacionales de información.
Debido a la ausencia de datos actualizados y sistemas de información innovadores, accesibles, actualizados y confiables, en Colombia, los sectores culturales y artísticos presentan un retraso en su planificación pública respecto a otros sectores como la educación y la salud. Esta carencia limita la toma de decisiones estratégicas e institucionales y dificulta la planificación efectiva del desarrollo cultural y artístico.
Por otro lado, el ejercicio de trazas documentales realizado para los prediagnósticos de los tres planes departamentales mostró que la mayoría de fuentes secundarias sobre el sector musical en estos territorios se concentran en musicología, música y cultura —identidad y prácticas musicales—, y en menor medida en etnomusicología y música para la transformación social. Son escasos los estudios sobre dimensiones clave del desarrollo musical, como sostenibilidad, condiciones laborales, participación y consumos.
Recomendación 1: Es indispensable fortalecer las capacidades técnicas y operativas de las entidades públicas territoriales para sistematizar, generar y capturar datos sobre el sector musical. Para ello, el nivel nacional puede acompañar la gestión de información y conocimiento, e incentivar alianzas con programas y centros de investigación de educación superior para desarrollar estudios, cartografías y caracterizaciones cuantitativas, cualitativas y mixtas.
Recomendación 2: La cultura de datos, información y conocimiento también debe fortalecerse en los agentes musicales territoriales, especialmente en organizaciones (fundaciones, corporaciones, asociaciones y cooperativas) y redes sectoriales. Para ello, las instituciones culturales pueden impulsar procesos formativos y becas que promuevan estudios con variables armonizadas con el plan o la política sectorial y nacional.
Recomendación 3: Las instituciones públicas territoriales, de educación superior y los observatorios independientes deben producir estudios sobre públicos, consumos, condiciones laborales y de seguridad social, participación, asociatividad y educación artística, como base para fortalecer políticas y estrategias musicales con enfoque territorial.
El PNMC no tiene la misma presencia ni alcance en todos los territorios de Cauca, Chocó y Guainía. El proceso realizado permitió identificar dos brechas principales: el acceso desigual a estrategias y programas musicales, y la limitada participación de algunos actores territoriales en la toma de decisiones relacionadas con el Plan.
En el Chocó, un departamento en el que convergen poblaciones afro, indígena y mestiza, encontramos que las comunidades indígenas presentes se encuentran aisladas y en buena medida excluidas – por razones geográficas y políticas- de los espacios de participación alrededor del PNMC. Esto ocasiona que la visión propia de la música y la cultura que ellas tienen, así como sus mecanismos propios de diálogo y construcción de proyectos, se mantengan al margen de la toma de decisiones y no sean tenidos en cuenta de manera efectiva y eficaz.
Durante el proceso inicial de formulación del PDM fue posible reconocer que la riqueza cultural y musical del Guainía se encuentra en toda esa multiculturalidad que lo caracteriza: (mestizos, colonos, afros) en sus habitantes, en sus pueblos indígenas y en los diversos actores que construyen el territorio desde Inírida hasta las zonas de difícil acceso
Guainía es un departamento que requiere el diseño y la puesta en marcha de estrategias particulares y focalizadas para fortalecer el acceso y la participación de los actores musicales presentes en todo el departamento. Durante el proceso inicial de formulación del PDM fue posible reconocer que la riqueza cultural del Guainía se encuentra en una marcada y profunda diversidad de sus prácticas musicales que son agenciadas por población mestiza, colona, afro y por comunidades indígenas desde Inírida hasta las zonas de más difícil acceso. Cualquier acción institucional encaminado a crear políticas musicales en el departamento debe contemplar sus aspectos geográficos y la situación de aislamiento en la que se encuentran las comunidades que no habitan el casco urbano de Inírida.
Recomendación 1: Es clave realizar procesos de participación y consulta cultural que permitan a los agentes organizados del sector musical incidir en el sentido, estrategias y acciones de los PDM. Para ello, deben incorporarse mecanismos no tradicionales —como círculos de la palabra, mingas comunitarias o consejos comunitarios— que reconozcan las dinámicas territoriales y cuenten con legitimidad entre los actores musicales de cada departamento.
Recomendación 2: Para que el modelo de gobernanza musical del PNMC opere eficazmente, es necesario articular los espacios formales de participación, como los consejos de música, con otros mecanismos creados por el Plan y con redes colaborativas más orgánicas. Para ello, los departamentos deben avanzar en la identificación y cartografía de agentes colectivos de la música, complementando la información de bases de datos y directorios musicales.
El Plan Nacional de Música para la Convivencia (PNMC), formulado en 2003 por el entonces Ministerio de Cultura, es un referente de planificación cultural y artística en la gestión pública. Tras 23 años, sigue siendo la principal guía para el desarrollo musical y una política sectorial ampliamente reconocida por los actores musicales del país.
Aunque persisten críticas sobre su implementación territorial, el PNMC ha tenido impactos importantes en Chocó, Cauca y Guainía, especialmente en formación, dotación, circulación y gobernanza musical. En los encuentros con agentes del sector identificamos disposición para formular y actualizar los PDM, pero también desgaste frente a procesos centralizados que duplican acciones institucionales y no siempre responden a las realidades territoriales.
La formulación de planes departamentales de música no siempre se hace armonizando las estrategias y acciones que se definen para cada territorio con las que están proyectadas en el PNMC, lo cual puede tener varios efectos, tanto administrativos como culturales y políticos. Algunos de estos efectos son: desarticulación institucional y dificultad en la coordinación con entidades nacionales, menor acceso a recursos y financiamiento ya que se dificultarla gestión de cofinanciación o apoyo técnico por parte del nivel nacional, diseño de programas aislados o poco sostenibles, dificultad para evaluación y seguimiento del PDM al carecer de variables y métricas comparables.
Recomendación 1: Los PDM deben formularse en armonía con los ejes y estrategias del PNMC, sin invisibilizar las realidades locales ni limitar la innovación metodológica. También deben integrar las visiones de comunidades étnicas y experiencias comunitarias de lo musical en todo el ciclo de política pública: formulación, implementación, seguimiento y evaluación.
Recomendación 2: Los PDM incluyen un Plan de Acción y Seguimiento (PAS) con estrategias, acciones y metas que suelen superar las capacidades técnicas y financieras de las instituciones culturales territoriales. Para hacerlos viables, conviene concertar agendas prioritarias de ejecución anual, sin perder el horizonte de largo plazo, y explorar fuentes como el sistema nacional de regalías y alianzas intersectoriales, público-privadas, locales y departamentales para movilizar recursos.
Recomendación 3: En departamentos con alta población étnica, como Cauca, Chocó y Guainía, es indispensable identificar y consultar los planes autónomos ya formulados por comunidades indígenas —Planes de vida— y NARP —Planes de Etnodesarrollo— antes de iniciar procesos de política pública. Algunos Planes de vida revisados ubican la música en el ámbito de la salud. Por ello, toda política musical dirigida a estas comunidades debe armonizarse con sus conceptos, creencias y visiones propias.
Conclusiones
Aunque para muchos artistas y agentes culturales las políticas públicas parecen poco relevantes por sus efectos poco inmediatos, son una herramienta clave del Estado para fortalecer la institucionalidad y la ciudadanía cultural territorial, planificar la inversión y orientar la gestión pública de largo plazo.También permiten priorizar objetivos sectoriales, definir metas medibles para monitorear avances e inversión, y proteger las apuestas concertadas frente a cambios motivados por intereses ideológicos o particulares de los gobiernos de turno. En este sentido, una política pública cultural y artística permite a las ciudadanías, a los artistas, gestores y a los públicos/usuarios/espectadores contar con una hoja de ruta que establezca y comunique las inversiones, los criterios de la acción publica en materia sectorial, las estrategias de gobernanza o de toma de decisiones y de veeduría ciudadana sobre el campo y/o sector.
La diversidad musical y sectorial de los tres departamentos exige que todo plan o política musical reconozca la música como una práctica integral, amplia y multidimensional, y como un fin en sí mismo, no solo como un medio. El desarrollo de una expresión artística en un territorio está mediado por factores políticos, económicos y sociales interrelacionados. En Cauca, por ejemplo, las dinámicas socioeconómicas del narcotráfico han impactado las músicas, sonidos y símbolos locales. Más allá de su valoración estética, estas músicas producen sujetos, prácticas y vínculos sociales que deben comprenderse en una política musical territorial.
En cada departamento existen agendas locales construidas por actores del ecosistema musical. Reconocerlas como hojas de ruta válidas fortalece las prácticas musicales territoriales y aporta a un modelo de política cultural menos centralizado y más arraigado en los territorios.
La participación activa de actores musicales y ciudadanías es indispensable en todas las fases de una política pública sectorial. Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales deben evaluar y fortalecer los mecanismos que la garantizan.También es necesario ampliar su papel más allá de la consulta, permitiendo una incidencia efectiva en decisiones sobre recursos y estrategias para el desarrollo musical local y departamental. Aunque existe desgaste de los agentes musicales frente a la planificación centralizada, persisten interés y voluntad territorial para crear hojas de ruta que fortalezcan la responsabilidad institucional en el desarrollo del sector musical.
La integración del enfoque biocultural al proceso de formulación e implementación de los planes departamentales de música es fundamental. Este enfoque promueve un entendimiento de la relación entre músicas, territorio y cultura que puede facilitar el reconocimiento de las visiones propias de las comunidades étnicas y las maneras como se tejen los vínculos entre los procesos culturales y de cuidado de la biodiversidad.
Es importante articular los ejercicios de planes departamentales de música con el capítulo indígena del Plan Nacional de Cultura 2024-2039 y otros documentos de política pública cultural como el Plan de salvaguarda de lenguas indígenas y los sistemas de conocimiento ancestral, los cuales constituyen avances significativos en materia de reconocimiento de los modos de vida de las poblaciones indígenas en Colombia.
Es necesario fortalecer los mecanismos de gobernanza propia de los grupos étnicos desde la formulación de los PDM. Estos pueden servir como referentes para la toma de decisiones públicas, incluso en ámbitos no étnicos, y favorecer diálogos interculturales mediante el intercambio de conocimientos y metodologías para construir planes y/o políticas culturales y artísticos desde perspectivas alternativas.
Articular los Planes Departamentales de Música con la Ley de Música aprobada por el Congreso de Colombia es clave para asegurar coherencia con el marco jurídico, institucional y financiero del sector. Esta integración fortalece la legitimidad de los PDM, facilita el acceso a mecanismos de fomento, financiación y gobernanza, y mejora su sostenibilidad e incidencia en la política pública territorial.
Diana Varón Cárdenas
Socióloga dedicada a la gestión pública de la cultura y las artes.
Diego Duque Bonilla
Filósofo, gestor cultural, productor y artista independiente.
Instagram: @diegoduqueb
